
Se dicen tantas cosas con la mirada que a veces nos delatamos.
Corremos el riesgo de quedar desnudos ante los demás porque el alma, que habla con los ojos, no tiene pudor. El uno mira al otro y éste a otro más, y en este desconcierto cada cual desea lo suyo. Pero que hermoso cuando las miradas se encuentran y se entregan lo ya descubierto. Mágico intercambio.
Hablando de magia, hace unos días que vinieron a visitarme dos brujis. Qué tarde de reencuentros, risas y carcajadas. Además, sin "abracadabra" me hiceron un estupendo regalo: ser una más.
Como siempre, gracias.
Por cierto, aquí ando con Conchi, en el cumple de Gael y Luca. Fiestón memorable